• Génesis 35: Breve resumen y comentario

  • Lean primero Génesis 35

    Dios le manda a Jacob a regresar a Bet-el (v 1), donde antes había hecho pacto de que si todo le iba bien aceptaría a Jehová como su Dios (28:19-21). Hasta ahora, Jacob solo ha dicho el nombre de Jehová explícitamente en dos ocasiones, primero cuando lo reconoce como la fuente de sus bendiciones (Gén 30:30) y luego cuando lo identifica como el Dios de sus padres, Abraham e Isaac, mas no dice que era su Dios (32:9). Es crucial que leamos este capítulo de acuerdo con la cultura y con lo que dice, y que pongamos a un lado la teología postbíblica. Como hemos visto antes, un ángel o mensajero en Génesis 31:11 y 13 dice que él es el Dios que se le apareció en Bet-el. En Génesis 28:12-13, el Dios que se le había aparecido entre ángeles o mensajeros era Jehová, posiblemente identificado como uno de los mensajeros. También vimos que Jehová, probablemente como mensajero, se había presentado o había sido presentado con el nombre común para el dios padre ‘El, o simplemente se usó el nombre ‘El sin mencionar a Jehová explícitamente: Dios Altísimo (‘El Elyon: Gén 14:22); Dios que me ve (‘El Roi; 16:13); Dios Todopoderoso u Omnipotente (‘El Shaddai; 17:1; 35:11); Dios eterno (‘El Olam; 21:33); Dios de Bet-el (‘El Bet-el; 31:13; 35:7); ‘El Dios de Israel (El-Elohe-Israel; 33:20). (Eso nos ayudará a entender Éxodo 6:3.) En otras palabras, Jehová parece estarse presentando como el dios ‘El, un Dios aparte de él (el Dios Padre). Tanto había dicho que era el Dios ‘El que Jacob y sus hijo no tenía la costumbre de invocar el nombre de “Jehová” (véase el comentario para Génesis 44).

    Tomando en cuenta lo anterior, Génesis 35:1 tiene un Dios hablando de otro Dios: “Y dijo [1] Dios a Jacob: … haz allí un altar al [2] Dios que se te apareció”. La primera palabra para “Dios” en este versículo en hebreo es “Elohim” y la segunda es “El”. Ambas palabras significan “Dios”.  Este versículo va contrastado con el siguiente versículo donde Jacob les dice a todos: “Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros” (v 2). Había Dioses buenos (tal vez el Padre y el Hijo) y dioses ajenos. (Recuerden que los israelitas no tenía el concepto monoteísta que se inventó en el siglo IV e.c.)

    Para concretar esta interpretación, el versículo 7 tiene un verbo que nunca se traduce gramaticalmente. Dice: “Y edificó allí un altar y llamó al lugar El-Bet-el, porque allí se le había aparecido Dios cuando huía de la presencia de su hermano”. Como se ha explicado antes, la palabra más común para “Dios” en el hebreo del Antiguo Testamento es ‘elohim, que literalmente significa “dioses”. Se traduce la mayoría de las veces como “Dios” (singular) cuando el verbo acompañante es singular en hebreo. Ese no es el caso en el versículo 7. Donde se traduce que “se le había aparecido Dios”, el verbo en hebreo es plural: i.e. “habían aparecido” (נִגְל֤וּ). Por ser plural, la traducción correcta es: “…allí se le habían aparecido los Dioses…” De acuerdo con el context, sin meterle teología moderna, estos “Dioses” podrían ser simplemente los ángeles divinos y Jehová mencionado en Génesis 28:12-13, o el Dios que hablaba y también el Dios mencionado en Génesis 35:1. Estos detalles perdemos cuando la Biblia no está “traducida correctamente” (Artículo de Fe 8). Entonces, los Dioses que se le habían aparecido a Jacob (tomando en cuenta los capítulos 28 y 31) parecen haber sido el mensajero Jehová y el Padre ‘El.

    Para esto, también debemos recordar que la palabra “Dios” no es un nombre; es un título. Para los cristianos, el papel de Dios lo desempeñan el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No obstante, es interesante ver las maneras distintas en las que la Divinidad es presentada en Génesis de acuerdo con el título usado, sea Jehová o Dios, como hemos visto anteriormente. Por ejemplo, en los relatos de la creación, Elohim era el que mandaba (Gén 1) y Jehová el que trabajaba (Gén 2).

    Después, Dios le cambia el nombre de Jacob a Israel. Otra de las razones por las que los eruditos creen que el primer dios para este pueblo era el Dios ‘El, es que el mismo nombre de su patriarca lleva el nombre de este Dios: Isra-El, o sea, “el que lucha con ‘El”. Esto indica para la mayoría de los eruditos que el Dios que seguía Jacob era ‘El, no Jehová. Eso explica por qué Jacob casi nunca invoca el nombre de Jehová. No es hasta mucho después que vemos que los nombre empiezan a incluir el prefijo o sufijo de “yah”, que viene del nombre de Jehová (Yahvé): Isaías (Isa-yah), Jeremías (Jerem-yah), Zacarías (Zacar- yah), etc. Aunque a los teólogos no les gustan e ignoran estos detalles, los cristianos SUD podemos aplicar nuestra creencia de la Investidura Divina para entender que Dios el Hijo siempre representa a Dios el Padre, dándole siempre prioridad al Padre. Es posible que los patriarcas no entendían completamente la naturaleza e identificación de Dios, prestando nombres comunes de la cultura circundante como del dios ‘El. (Escribo “dios” en mayúscula solo cuando se trata directamente con el Dios de Israel. Aunque creo yo en un Dios Padre, el nombre ‘El viene del panteón cananeo.)

    Raquel muere dando a luz a Benjamín, completando los 12 hijos de Israel (Gén 35:17-19, 23-26).

    Isaac muere a los 180 años (v 29).

    Vemos que Rubén no merecía la primogenitura por haberse acostado con Bilhah (v 22). “Rubén, primogénito de Israel (porque él era el primogénito, pero como profanó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José hijo de Israel, y no fue contado como primogénito en la genealogía” (1 Crón 5:1).