• Éxodo 2: Breve comentario

  • Éxodo 2:

    1 Un hombre de la familia de Leví fue y tomó por esposa a una hija de Leví, 2 la que concibió y dio a luz un hijo; y al ver que era hermoso, le tuvo escondido tres meses. 3 Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y la puso entre los juncos a la orilla del río.

    En Génesis 49:5-7, a Leví se le dio una bendición patriarcal no tan positiva. Por motivo de que estos libros que siguen (Éxodo, Levítico, Números) se enfocan mucho en Moisés, Aarón y la tribu de Leví, veremos que los levitas recibieron bendiciones muy importantes: liderazgo profético (Moisés), sumo sacerdote (Aarón), sacerdocio y servicio en el tabernáculo (la tribu de Leví). Así, este relato comienza con una “familia de Leví” (Éx 2:2). El nombre Leví viene de la raíz lāwā (לָוָה) que significa “adherirse” o “unirse”. En el árabe sureño, lawi se usaba para “sacerdote”. Por ende, algunos han sugerido que “Leví” denota un oficio, más que una tribu.

    Teniendo en cuenta que tanto Miriam como Aarón eran mayores que Moisés, seguramente el decreto de Faraón con respecto a la muerte de los varones se hizo aproximadamente cuando Moisés nació. En el versículo 3 las palabras arquilla y juncos provienen de las palabras egipcias tebet y qama’ respectivamente, la primera haciendo referencia a un objeto en forma de caja y la segunda al papiro, usado en aquel entonces para hacer papel principalmente, pero también para otras cosas como las edificaciones.

    4 Y una hermana suya se puso a lo lejos para ver lo que le acontecería. 5 Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla entre los juncos y envió a una criada suya para que la tomase. 6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es este. 7 Entonces la hermana del niño le dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas para que te críe a este niño? 8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella y llamó a la madre del niño, 9 a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crio.

    Aunque no hay muchos detalles de la familia de Moisés, y ya que el matrimonio plural era común en aquellas sociedades antiguas, pocos han interpretado el hecho de que Miriam es llamada después la “hermana de Aarón” (15:20) que ha de haber sido hija de otra esposa. Sin embargo, Éxodo 2:4 dice que ella era “una hermana suya”. El texto no nos dice más. Efectivamente, el plan de la madre de Moisés resultó exitoso. No solamente pudo preservar la vida del niño, sino también criarlo, aunque el hecho de haber pagado por él (v.9) denota que a partir de aquel entonces pasaba a ser propiedad de la hija de Faraón.

    10 Y cuando el niño creció, ella lo llevó a la hija de Faraón, la cual lo adoptó y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.

    Lo que hallamos aquí es interesante, porque parece que los israelitas, autores de este texto final, quisieron justificar el nombre de Moisés (מֹשֶׁה), diciendo que viene del verbo hebreo de “sacar” (מָשָׁה). Pero existe dificultad con esta etimología (origen de la palabra) porque esto supone que la hija de Faraón hablaba hebreo, lo cual es muy improbable. En cambio, en egipcio, existe un nombre común basado en el verbo que quiere decir “dar a luz” o el sustantivo que significa “hijo” (ms/msi). Se encuentran nombres como Tutmosis (“creado por/hijo de Tut”) o incluso Ramesés (“creado por/hijo de Ra”). Hay varias otras posibilidades también para el origen del nombre de este gran profeta, lo que sabemos es que el autor argumenta que el nombre Moshe es de origen hebreo, pero que seguramente también recibió un nombre de origen egipcio, el cual rechazó (Hebreos 11:24).

    Fue adoptado por los egipcios y Esteban en el libro de Hechos afirma que “fue instruido Moisés en toda la sabiduría de los egipcios” (7:22). Por esto, muchas tradiciones antiguas existen de lo que había hecho Moisés en Egipto. No se sabe con seguridad lo acertado de tales tradiciones. Lo que sí sabemos es que recibió educación de los sacerdotes egipcios y de los comandantes militares, así como también habría estudiado (como todo bien familiar varón de Faraón) el Código de Hammurabi, una serie de leyes parecida en estructura a la llamada Ley de Moisés. Como vimos en el comentario de Génesis, Dios en varias ocasiones prepara a sus discípulos a través del conocimiento local.

    11 Y en aquellos días acaeció que, crecido ya Moisés, salió a sus hermanos y vio sus cargas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12 Entonces miró a todas partes, y viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. 13 Y al día siguiente salió y, viendo a dos hebreos que reñían, le dijo al culpable: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? 14 Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo y dijo: Ciertamente esto se ha descubierto.

    En los versículos 7-8 dice que Moisés fue criado por su propia madre, por lo tanto, tiene sentido que diga que “salió a sus hermanos”. Algunas películas han querido mostrar que Moisés no sabía de su historia pero eso es difícil de creer habiendo crecido con su propia madre.

    Al especificar que era “uno de los hebreos, sus hermanos”, puede ser que esté haciendo una distinción entre los israelitas y otros cananeos (Éx 12:38). Aunque La Biblia hace un contraste entre los israelitas y los cananeos, la arqueología muestra que los israelitas pertenecían a la cultura y raza más general de Canaán.

    El hecho de esconder el cuerpo “en la arena” es muy cultural del área de Egipto. No había/hay arena en la tierra prometida como en Egipto. Este dato puede ser antiguo ya que el texto final del libro de Éxodo fecha a una época cientos de años posterior a los sucesos relatados. En Hechos 7:22-29, se nos presenta una versión de esta historia.

    15 Y cuando oyó Faraón de este asunto, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón y habitó en la tierra de Madián; y allí se sentó junto a un pozo. 16 Tenía el sacerdote de Madián siete hijas, las cuales fueron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. 17 Mas los pastores vinieron y las echaron. Entonces Moisés se levantó y las defendió, y abrevó sus ovejas.

    Escapar de Egipto no habría sido una tarea sencilla, debido a que era un país fuertemente militarizado. Claramente no debió ser fácil para Moisés dejar los lujos del palacio para huir al desierto, pero es así donde forjaría el carácter que necesitaba para guiar a un pueblo tan rebelde como el hebreo. Por motivo de que los israelitas después tendrían conflictos con los madianitas, los cuales eran nómadas descendientes de Abraham y de Cetura (Gén 25:1-2), es difícil suponer que el hecho de que Moisés encontrara refugio en la tierra de Madián sea inventado (Núm 41; Jueces 7). No dirían que los israelitas pelearon con los que fueron una bendición para Moisés, a menos que fuera cierto.

    Por ser “el” sacerdote de Madián, ha de haber sido alguien de poder e influencia. Parece haber sido líder del lugar (Éx 18). Podemos compararlo con Melquisedec (Gén 14), que a pesar de no ser ligado directamente con el pueblo de Dios, fue un sacerdote que vino de afuera para bendecir a un futuro líder. Ambos, de alguna manera, estaban relacionados con el nombre del Dios ‘El (vea abajo). Si poseía un sacerdocio mayor, tal como Melquisedec, podemos ver que el sacerdocio original que tenía el pueblo no era limitado como el aarónico (Éx 19:22, 24).

    18 Y cuando ellas volvieron a Reuel, su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto? 19 Y ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de manos de los pastores, y también sacó el agua y abrevó las ovejas. 20 Y dijo a sus hijas: ¿Y dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma pan. 21 Y Moisés convino en morar con aquel hombre; y él le dio su hija Séfora a Moisés. 22 Y ella le dio a luz un hijo, y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Peregrino soy en tierra ajena.

    Con el nombre del sacerdote, vemos una combinación de tradiciones y tal vez textos. Aquí se llama Reu-el, o sea, “amigo de ‘El” (רְעוּאֵל), el Dios que tanto vimos en el libro de Génesis. En Éxodo 3:1, se llama Jetro. En Jueces 4:11, se llama Hobab “suegro de Moisés”. Para los que afirman que Moisés tuvo que haber sido el autor de todas las palabras de los cinco primeros libros denominados “de Moisés” necesitan contestar por qué él ni su pueblo, posteriormente, supieron el nombre del suegro. Parecen existir distintas tradiciones aquí combinadas.

    Por lo visto, la sorpresa de Reu-el tiene que ver con que el no tenía la autoridad suficiente para que los pastores no molestaran a sus hijas, quizás era uno de los pocos que creían en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob entre los madianitas, siendo un vestigio de un culto antiguo pero desplazado por ídolos tribales.

    23 Y aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. 24 Y oyó Dios el gemido de ellos y se acordó de su convenio con Abraham, con Isaac y con Jacob. 25 Y miró Dios a los hijos de Israel y los reconoció Dios.

    Hay debate de quién de los reyes o faraones fue el que se murió, algunos sostienen que fue Tutmosis III, quién fue sucedido por su hijo Amenhotep II, el cual resultó ser un rey sumamente cruel y despiadado.

    Otras lecturas:

    Cole, R. Alan. Tyndale Old Testament Commentaries: Exodus (London: IVP Academic, 2008).